Nueva entrada de la sección LK – Lumbagias Kode – Herramientas básicas – en la que, después de haber pasado por las posturas y los movimientos, llegamos a los ejercicios. A los llamados «3 grandes ejercicios innegociables», recomendados en el libro «El mecánico de la Espalda» de Stuart Mcgill. Esta será la última entrada en la que reproduzcamos los contenidos del libro. Las siguientes entradas se centrarán más en el yoga.

Estos tres ejercicios, según el libro, son adecuados para la mayoría de las personas y tienen las ventajas de preservar la espalda mientras se construye la condición física adecuada, manteniendo la estabilidad y el control.

5 consejos importantes para su práctica:

  1. Practicar todos los días, una o varias veces.
  2. Evitar hacerlos después de levantarse de la cama
  3. Elegir la dosis adecuada, las espaldas sensibles tolerarán sesiones muy cortas. Probar aumentando la frecuencia (más veces al día)
  4. Realizar la faja abdominal durante los ejercicios.
  5. Evitar el dolor

Abdominal corto

Este ejercicio no se trata de un abdominal estándar. El movimiento de la columna tiene que ser prácticamente nulo.

Tumbarse en el suelo con una pierna extendida y la otra apoyada a la altura de la rodilla, con las manos debajo de las lumbares para facilitar la curvatura natural de la columna, separar los codos del suelo.

Con una ligera tensión en los músculos abdominales, elevar los hombros y la cabeza sin prácticamente flexionar la columna.

En caso de dolor en el cuello, fortalecedlo previamente llevando los puños debajo de la barbilla y realizando una fuerza y contra-fuerza de los puños contra la barbilla sin movimiento aparente.

Trabajar en series:

1 repetición = mantener 10 segundos

  • Serie 1: 6 repeticiones, descansar 20 segundos
  • Serie 2: 4 repeticiones, descansar 20 segundos
  • Serie 3: 4 repeticiones, terminado

Plancha o puente lateral

A este ejercicio nos aproximaremos de forma progresiva. Se trabajará por series como se indica en el abdominal corto, haciendo la mitad de las repeticiones por cada lado, derecho e izquierdo, aumentando o reduciendo las repeticiones según el estado de cada uno.

Al comienzo o para las personas con una mayor sensibilidad, nos apoyaremos de lado en el suelo, sobre el codo y sobre las caderas, para pasar a apoyarnos en las rodillas mientras movemos la pelvis hacia adelante, como si de una sentadilla se tratara.

En caso de dolo de hombro, lo sujetaremos con la palma abierta.

En una segunda etapa, en lugar de las rodillas nos apoyaremos en los pies, adelantando el pie que esté arriba.

De ahí se puede progresar hacia el rolado. El torso se endurece y el movimiento se produce solo en hombros y caderas, hasta llegar a la plancha frontal. Y de ahí se continua hasta quedar apoyados en el otro brazo.

Una vez dominada la plancha lateral, se puede avanzar rolando el ombligo hacia el suelo y luego hacia el techo mientras miramos de costado, sin cambiar el apoyo de brazo.

Correcciones

Si el puente lateral sobre el suelo es demasiado desafiante, se puede hacer la versión sobre la pared. Apoyando el codo sobre la pared y adelantando la pierna más alejada..

Se practicarán las mismas series y repeticiones que haríamos apoyados en el suelo.

 

 

 

En caso de dolor de hombros, tumbarse en el suelo, encontrar las curvas naturales de la columna, realizar la faja abdominal y levantar ligeramente las dos piernas del suelo, sin movimiento de la columna.

El perro de caza

Esta ejercicio también se puede trabajar de forma progresiva, partiendo del patrón de no-dolor, para ir aumentando la dificultad según vayamos avanzando. Se trabaja en series de la misma manera que el puente lateral.

Comenzamos a cuatro patas con las manos a la altura de los hombros y las rodillas a la altura de las caderas. En una postura de no-dolor, con una ligera contracción de la faja abdominal.

Elevar brazo y pierna opuesta simultáneamente, sin elevar el brazo más que la pierna y que la pierna no sobrepase la altura de las caderas, manteniendo las piernas y los brazos paralelos. Se puede aumentar la contracción muscular apretando el puño y empujando con los talones hacia atrás.

Si se experimenta dolor, se ejecuta el ejercicio moviendo primero con el brazo, volviéndolo a apoyar y elevando la pierna después, como se muestra a continuación.

Barrer el suelo

Barrer el suelo es la evolución del perro de caza, sin mover la columna, brazo y pierna se alejan y seguidamente se recogen en el abdomen, después de haber estado el tiempo correspondiente en la posición estática.

Dibujar cuadrados

Según se vaya progresando se pueden dibujar cuadrados en el aire, como se describe en la imagen, siempre realizando los movimientos con las caderas y los hombros, sin mover la columna.

Enlaces de interés

En el tiempo que buscaba información sobre los ejercicios para recuperar la movilidad en la espalda, llegué a estos lugares, que comparto a continuación. Tenéis muchos más si buscáis en la red.

Conclusión

Aquí finaliza la primera parte de la serie de post sobre el dolor de espalda basados en el libro «El mecánico de la espalda» de Stuart Mcgill. En los post siguientes hablaré de cómo adapté todo ello a mi práctica de yoga.

Nueva entrada de la sección LK – Lumbagias Kode – Herramientas básicas – en la que evolucionando desde las posturas, vamos a hablar de los movimientos libres de dolor, recomendados en el libro «El mecánico de la Espalda».

Las tres rutinas de movimientos que vamos a explicar, se deben utilizar en los movimientos del quehacer diario. Es recomendable practicar hasta interiorizarlas. Al principio las usaremos de forma consciente para pasar a automatizarlas.

La sentadilla

La que vamos a proponer bien puede ser definida como una bisagra de cadera. Para practicarla bien hay que fijarse en los detalles. La utilizaremos para levantar pesos y para levantarse de los asientos.

Se practica desde la posición de pie, apoyar manos en los muslos. Con la espalda derecha, flexionar las caderas, deslizando las manos hacia abajo, mover la pelvis hacia atrás hasta que las manos llegan a las rótulas.

La perpendicular de las rodillas debe caer entre los talones y los dedos de los pies. Los hombros empujan hacia abajo (mirar figura). Ajustar la curva lumbar hasta el no-dolor.

Para volver a la posición de pie o levantar un peso, el movimiento solo debe ocurrir en las caderas, echando la pelvis para adelante, contrayendo ligeramente la musculatura pectoral, dorsal y la faja abdominal.

 

A continuación podéis observar la sentadilla asistida por los brazos. Atención a las rodillas y la posición de las palmas de las manos. Practicaremos de esta forma al principio para ir evolucionando hacia una forma más profunda.

Practicad a levantar objetos de la siguiente manera. Rigidizad la espalda, arrastrando el objeto sobre los muslos y tirando de las caderas hacia adelante.

Según vayamos evolucionando, podremos practicar la sentadilla en silla. Al  sentarse, no hay que dejarse caer sino mantener la fuerza desde la espalda. Para levantarse, preparar una buena base con los pies, si hace falta moviéndolos. Iniciar el movimiento ascendente levantando la parrilla costal, inclinando el torso desde las caderas. Inhalar, transferir el peso a los pies y llevar las caderas adelante.

La estocada

Así es como está traducida en el libro, no conozco la palabra que se utilizó en el original en Inglés, así que nos tendremos que quedar con esta traducción.

Este es un movimiento de transición de pie a tumbado, se debe realizar manteniendo una activación en la faja abdominal, tal y como vimos en un post anterior. MIrad con atención las figuras y practicad sin dolor.

 

De la misma manera trabajaremos el movimiento de transición de tumbados a de pie, esta vez invirtiendo la secuencia de movimientos.

 

Evitar la torsión

Practicad este movimiento partiendo de una plancha en la pared para pasar a una plancha lateral. El movimiento se debe hacer moviendo las caderas y la parrilla costal al mismo tiempo.

Se puede utilizar para abrir puertas y girar en la cama.

 

Y esto es todo en lo que respecta a los movimientos básicos.

Nueva entrada de la sección LK – Lumbagias Kode – Herramientas básicas – en la que vamos a hablar de las posturas libres de dolor: tumbado, sentado y de pie, recomendadas en el libro «El mecánico de la Espalda».

Cuando una persona está con dolor agudo, el hacer más ejercicio no ayuda. Una de las razones del dolor suele ser el aplanamiento anti-natural de la zona lumbar. La columna tiene unas curvaturas naturales que hay respetar y mantener. La postura en la que están presentes las tres curvas naturales se denomina postura neutra (que no recta).

Curvas columna

En la postura neutra somos más fuertes, más resilientes y estamos «mejor sostenidos».

En la búsqueda del no-dolor lo primero que debemos hacer, es recuperar la curvatura natural de la espalda

 

 

Herramientas básicas de movimiento

Tumbado

 

Tumbado sobre el abdomen en el suelo (1,2) o encima de una mesa (depende de lo que nos vaya a costar levantarnos después del ejercicio). Permanecemos respirando con la consciencia en las lumbares y así vamos recuperando la curvatura lumbar. Si después de 30″ el dolor no empeora, en cuyo caso habría que abandonar la postura de forma inmediata, permanecemos así unos 3 minutos.

Si esta postura es relajante y cómoda, avanzamos hacia la postura (3) con un puño bajo la barbilla. Respiramos con la consciencia en la curvatura lumbar. Si no hay dolor, nos mantenemos unos 3 minutos, si hay dolor volvemos inmediatamente a la postura anterior.

Idem en la postura (4) con los dos puños bajo la barbilla.

En mi caso particular, esta postura era dolorosa de partida, no la pude practicar.

Sentado

Nos sentamos en una silla, si es posible delante de un espejo, y nos permitimos encorvarnos hacia adelante (1).

Desde ahí, vamos a buscar una posición de no-dolor a través de dos movimientos: Levantar el pecho (2) y rodar la pelvis (3). Normalmente la postura de no-dolor es una combinación de los dos movimientos.

Si en nuestro quehacer diario permanecemos mucho tiempo sentados, es recomendable el uso de una almohadilla lumbar regulable, que mantenga la curvatura adecuada.

Cuando estamos sentados en un sofá podemos experimentar una sensación aparente de comodidad, pero realidad no es beneficiosa. Es difícil conseguir una postura correcta en una superficie blanda como un sofá.

De pie

La postura ideal de pie se consigue cuando no hay ningún tipo de tensión en la espalda, ni en los hombros ni el cuello. Podemos calibrar el nivel de tensión en la espalda, tocando con las manos la zona lumbar, mientras nos balanceamos en los 4 ejes buscando la postura sin-tensión.

También es conveniente llevar el mentón ligeramente hacia el pecho, estirando el cuello y en caso de querer cruzar los brazos, hacerlo por detrás.

La búsqueda de la postura ideal de pie es muy similar a la que hacemos en yoga cuando estamos en Tadasana, la postura de la montaña, Nos balanceamos hasta sentir cómo el peso del cuerpo se transmite a la pelvis y a la planta de los pies, de forma equilibrada y sin tensión. 

Movimiento columna lumbar, movimiento caderas

Es conveniente distinguir el movimiento de la columna (1) del movimiento de la cadera (2). Buscamos el punto de no-dolor flexionando y extendiendo la columna (1), luego desplazamos la cadera hacia adelante y atrás, acercándonos y alejándonos de la pared (2), hasta encontrar una postura confortable, que utilizaremos en nuestras actividades diarias.

Cuando se tenga dolor de pie o caminando, hay que volver a esta técnica para encontrar el punto óptimo de posición de la columna.

Y ya finalizamos con este resumen de las posturas sin dolor. Una vez establecidas, ya estaremos en condiciones de empezar a realizar los movimientos básicos.

 

 

Nueva entrada de la sección LK – Lumbagias Kode, en al que voy a empezar a hablar de las Herramientas básicas recomendadas en el libro «El mecánico de la Espalda». Hoy hablaré de la faja abdominal.

Cuando uno se encuentra atascado por el dolor y antes de hacer cualquier movimiento se lo tiene que que pensar dos veces; levantarse de una silla, girar en la cama, agacharse a recoger algo,…, se convierten en secuencias planificadas con gestos precisos que persiguen evitar o al menos reducir el dolor.

Como dijimos en el anterior post, cada dolor de espalda tiene sus síntomas, algunos son comunes otros específicos. Es necesaria una investigación personal para identificar la causa de nuestro padecer. Y una vez identificado actuar en consecuencia.

Herramientas básicas de movimiento

Faja abdominal

Es muy recomendable reforzar la zona media (Core) para prevenir micro-movimientos dolorosos. Más que de hundir el estómago o llevar el ombligo a la columna se trata de una ligera contracción conjunta de los músculos abdominales como si se estuviera preparando para ser golpeado.

Esta contracción es recomendable antes de iniciar cualquier movimiento.

Con los músculos abdominales relajados, empujar los dedos dentro de los músculos oblicuos, de 5 a 12 cm a los lados del ombligo (1). Suavemente endurecer la pared abdominal, empujando los dedos hacia afuera (2).

Faja abdominal

En mi caso particular, antes de comenzar a reforzar la faja abdominal, en la escuela de espalda, practiqué hundiendo el estómago antes de cualquier movimiento. Más concretamente, inspiraba en estático y al exhalar, hundía el estómago y a continuación realizaba el movimiento, siempre lentamente.

Aunque el libro no lo recomienda, para mí fue beneficioso porque me hizo consciente de la necesidad de colocar la zona lumbar antes de cualquier movimiento.

Ahora procuro introducir en mis rutinas ejercicios de refuerzo de la faja abdominal (de los cuales hablaremos más adelante). Además, para hacer cualquier movimiento, comienzo con una pequeña contracción de la faja abdominal, tal y como os recomiendo arriba.

En esta nueva sección LK – Lumbalgias Kode, vamos a hablar de las lumbalgias y la práctica del yoga. De los condicionantes que los dolores de espalda tienen sobre la práctica del yoga.

Muy a mi pesar, en los últimos meses debido a un problema en las lumbares, he tenido que dejar de practicar las rutinas útiles que con tanto esmero he seleccionado y compartido con vosotros en este blog.

He pasado por el traumatólogo, el fisioterapeuta, la escuela de la espalda y la búsqueda de información por cuenta propia, hasta llegar al punto en el que estoy, en el cual, me siento en condiciones de compartir mi experiencia con todos vosotros.

El dolor de espalda es muy común y a la vez algo personal. Mi dolor no es igual al tuyo. Las causas del dolor de espalda son múltiples y a veces complejas, de la misma manera lo son las técnicas para su eliminación y el recorrido que cada cual tenemos que seguir para mitigarlo.

No existen recomendaciones que sean válidas para todo el mundo. Incluso los ejercicios que voy a proponer, siendo teóricamoente aptos para la mayoría, podrían no serlo para tí. En ese caso, ya sabes lo que hacer, deja el que no te convenga y cíñete a lo que mejor te siente.

De entre la información que ha llegado a mis manos, me gustaría destacar el libro: «El mecánico de la espalda» de Stuart McGill, A él os remito en caso de que busquéis más información. Porque aunque la traducción no es buena, está muy bien estructurado y contiene muchas sugerencias prácticas. 

De la misma forma que lo hace el libro de Stuart McGill, en las prácticas de esta sección que hoy iniciamos, el objetivo es la ausencia de dolor. Este y no otro será el criterio para progresar. Se trata de identificar nuestras rutinas de no-dolor en cada momento. Al principio serán unas pocas pero según vayamos mejorando, serán cada vez más numerosas.

El dolor es la medida de idoneidad de un ejercicio. Si no hay dolor es bueno, si duele al ejecutarlo o un tiempo después, tendremos que dejar de practicarlo. Y no hay más. Quizás más adelante con una progresión adecuada podamos retomarlo. 

Y ya para finalizar os vuelvo a remarcar las ideas principales de esta entrada:

  • No hay dos dolores de espalda iguales.
  • Las soluciones o ejercicios «buenos para la espalda» pueden no ser buenos para tí
  • La forma de avanzar es el no-dolor

Hasta pronto.

La PERCEPCIÓN es una interpretación, dación de significado y organización de esa información brindada por el proceso sensorial. La SENSACIÓN es la recepción de estímulos mediante los órganos sensoriales.

En este segundo seminario vamos a profundizar en el SENTIR, en el AMBIENTE, indagando en la SENSACIÓN. Afinando nuestros sentidos, acallando la mente analítica, buscaremos la sensación en los Ambientes.

Hemos ordenado los módulos del seminario en base a los 5 sentidos físicos y sus correspondientes sentidos sutiles.

MÓDULO 1 – Gusto y Olfato

MODULO 2 – Oído y Tacto

MÓDULO 3 – Vista

En todos los módulos trabajaremos desde lo más físico a lo sutil, cuerpo respiración y mente.

De la misma forma que hicimos en el anterior seminario, en las sesiones vamos a hacer Yoga de la Energía

  • Haremos todo lo que se hace en una sesión de yoga convencional.
  • Trabajaremos con los Sentidos físicos y sutiles.
  • En cada módulo nos moveremos desde la Percepción a la Sensación.
  • Despejaremos el camino para que surja El Ambiente más cualificado, calmando la mente y desbloqueando los canales energéticos.

El trabajo físico es poco exigente, las posturas serán sencillas, en muchos casos aproximaciones a las posturas que todos podemos ver en los libros de Yoga. Incidiremos más en la respiración, poniendo en evidencia su relación con el gesto físico o mental.

Siguiendo con la respiración, también trabajaremos la polaridad, los espacios respiratorios, las fases respiratorias, …, y su relación con los diferentes ambientes (sensaciones).

Para finalizar, de una forma indirecta, experimentaremos los niveles de vigilancia, el camino a recorrer entre la observación y la concentración.

En los momentos difíciles ¿de qué nos sirve el Yoga?

Cuando algo inesperado ocurre y nos desequilibra, o dicho de otra forma, nos saca de nuestra zona de confort, parece que todas las técnicas que hemos aprendido no son suficientes o no sirven de nada.

Me lo comentaba una amiga a la que una situación inesperada le llevó a un estado de ansiedad. Aplicó aquello que pensaba que le podía ayudar pero no obtuvo el resultado esperado: asanas, nada, respiraciones, nada, …, se quedó sin saber qué hacer.

Me contaba otra amiga su caso. En esta ocasión fue algo más grave, una intervención quirúrgica con complicaciones que hizo necesarias otras intervenciones que la llevaron a un bucle de operaciones-recuperaciones mas largo de lo deseable. Al final tuvo que pasar varios meses entre hospitales, llegando a sentir en algún momento del recorrido hospitalario que se «iba al otro barrio. Y en este caso estamos hablando de una persona con muchos años de práctica en el yoga. Me decía que las técnicas físicas y respiratorias a veces podían ayudar, otras veces no servían de gran cosa o simplemente, cuando se proponía aplicarlas, no encontraba las fuerzas para llevarlas a cabo. El yoga le ayudó de otra forma y de eso hablaremos en otro post.

Mi propia experiencia personal con unas arritmias que hicieron que mi calidad de vida fuera una mala broma. Me tocó sufrir desde los pequeños episodios que duraban unos minutos hasta los episodios de más de un día. Me dejaban agotado y con la moral por los suelos, sin otra preocupación que la poder dormir unas horas seguidas y descansar. En aquellos momentos todos los intentos de aplicar técnicas de distensión para detener la arritmias no sirvieron de nada.

Nuestra mentalidad occidental nos lleva a intentar poner remedio al síntoma. Queremos estar bien, no nos gusta padecer ansiedad, estrés, debilidad o limitación alguna. Enseguida nos ponemos a buscar una solución, algo que nos traiga de vuelta a nuestro estado «normal». Somos una cultura de Hacer más que de Sentir, tendemos a hacer cosas. En caso de duda nos ponemos a hacer algo, cuando no sabemos qué pasa, corremos.

Y muchas veces «hacer» funciona, con las cosas menores funciona, con las más complejas, no siempre funciona. Y cuando no funciona, la debaclé, nos hundimos.

Cuando yo estaba hundido empecé a entender algo que cuando me lo contaron no pude. Recordé cuando me recomendaron aceptar lo que me viniera, fuera lo que fuera, sin cuestionarlo ni querer interpretarlo, sin tratar de entenderlo, ni intentar solucionarlo. Me recomendaron que en los momentos de crisis no hiciera otra cosa que vivir la sensación sin oponer resistencia. Cuando me sobreviniera debía sentir cómo llegaba, cómo me tomaba, cómo me recorría, cómo se iba y no hacer nada. Cuándo escuché este consejo asentí con la cabeza, pero me era imposible entender lo que me estaban proponiendo y por lo tanto aceptarlo. Lo que siempre ocurre con los consejos.

Hubo un momento a partir del cual desistí de intentar remediar los síntomas. Me dispuse solo a observar. Tuve que superar los miedos que me sobrevenían, no dejándome arrastrar por ellos, aceptando lo que tuviera a bien llegar. Mi hacer consistía en dirigir la consciencia hacia las partes de mi cuerpo de forma espontánea, no predeterminada, sin establecer recorridos, ni ritmos ni nada. Allí dónde estuviera mi consciencia, observaba.

Las crisis no se acortaron pero cuando finalizaban, la sensación era otra. No era de frustración, ni impotencia, sino una extraña e inusual calma.

Esta forma de proceder bien podría resumirse con el «Dejar pasar» del que hablamos en el Yoga de la Energía o la «Aceptación» así en genérico. Ya veis que cuando llega la ocasión, se le encuentra el sentido.

En mi caso además seguí buscando hasta dar con un remedio con el que he llegado a mantener las crisis a raya «A Dios rogando y con el mazo dando» . El futuro dirá.

Último post de la mini-serie 5 razones para el Yoga de la Energía.

Este post es una interpretación personal de los temas tratados en el tercer grado del Yoga de la Energía, que habla de la anatomía sutil de la mente.

El libro sobre el tercer y último grado del Yoga de la Energía, tal y como lo estructuró Roger Clerc, se subtitula «La anatomía sutil del mecanismo psíquico«. Con lo cual podemos hacernos una idea de la relevancia que se concede a la anatomía sutil de la mente en este nuestro yoga:

  • El punto fuente (donde se situa la conciencia)
  • El triángulo frontal
  • El pensamiento en su forma, los conos de pensamiento
  • La mente superior e inferior
  • Los sentidos sutiles, indriyas
  • Los chittas: anterior y posterior.
  • etc…

Todas ellos son componentes del cuerpo mental, manomaya kosha.

En el Yoga de la Energía las técnicas para educar el mental se desarrollan dentro de esta anatomía sutil. Con la práctica se diferencian los diferentes lugares que ayudan a sensibilizarnos y a hacernos conscientes de la forma en que trabaja nuestra mente.

El punto fuente se situa en el centro geométrico de nuestra cabeza, la pantalla frontal se situal al nivel de la frente, igual que el triángulo frontal cuya base se precisa entre las cúpulas de nuestras cejas y el vértice en el punto de inicio de cabello. Los soportes físicos nos ayudan a localizar y sensibilizar estos elementos sútiles.

En el Yoga de la Energía no hablamos de forma explícita de la Meditación sino que, de alguna forma, llegamos a estados pre-meditativos trabajando la Concentración del pensamiento en su forma.

Con la práctica buscamos elevar la tasa vibratoria de nuestra consciencia y el resultado es la calma de la mente hacia la concentración.

Cuarto post de la mini-serie 5 razones para el Yoga de la Energía.

Este post es una interpretación personal sobre lo que aporta El Gesto Mental a la práctica del Yoga.

El Gesto Mental es sencillamente eso, un gesto realizado con la mente, solo con la mente, sin mover un solo músculo de nuestro cuerpo.

¿qué tiene de particular esta técnica que practicamos en el Yoga de la Energía?

Es una técnica mental como también lo son las visualizaciones, la concentración, etc… La diferencia con estas últimas es que habitualmente el Gesto Mental tiene su correspondencia con un gesto físico, es decir, cada vez que practicamos el Gesto Mental lo hacemos visualizando un gesto físico. De manera que de una forma muy sencilla, podemos observar las diferencias/semejanzas que se producen en el Ambiente cuando hacemos el gesto física y mentalmente.

Sencillo pero potente, a más sutil más profundo, es un ejemplo más del trabajo en la sutiliza que nos permite ir afinando la sensibilidad de nuestros sentidos.

A mí en concreto, es una práctica que me gusta proponer incluso para trabajar los aspectos más mentales/racionales. Pienso que esta técnica sirve para hacernos conscientes de dónde realmente comienza una acción. El poder observar los efectos generados con un Gesto Mental nos evidencia el potencial de nuestros pensamientos, autenticos motores de la realidad que vivimos.

Tercer post y medio de la mini-serie 5 razones para el Yoga de la Energía. Situado entre el tercero y el cuarto hoy voy a hablar, siguiendo las indicaciones pedagógicas de Pierre Losa, de la Mirada Interior .

Esta serie de post son interpretaciones personales, no oficiales, del Yoga de la Energía. Aunque en este post he contado con las correcciones y las aportaciones de Pierre.

Pero vayamos al meollo ¿Qué es la Mirada Interior?

Ya hablé un poco de ella en el post introductorio al seminario EL BUCLE, donde la relacionaba con el SENTIR de los sentidos sutiles. Pero la Mirada Interior es una herramienta de la Consciencia y por lo tanto, en línea con esa introducción, se podría decir que La Mirada Interior es la toma de consciencia de nuestro Ambiente interior a través de los sentidos sutiles. Como si se tratase de la luz de un faro que dirigimos hacia la oscuridad, la Mirada Interior dirige nuestra consciencia hacia el Ambiente Interior.

Para utilizar la Mirada Interior la consciencia debe situarse total y exclusivamente en un plano sutil.

¿Dónde se ubica la Mirada Interior, cual es su lugar de observación? Según las enseñanzas de Roger Clerc, la Mirada Interior al ser una herramienta de la consciencia se sitúa en el Punto Fuente, ubicado aproximadamente en el centro de nuestra cabeza.

Cuando utilizamos la Mirada Interior, los músculos oculares y los ojos están relajados, no intervienen voluntariamente. No se trata de un movimiento físico sino de un movimiento de la consciencia.

La mirada interior es un instrumento maravilloso para actuar sobre los diferentes planos de consciencia. El movimiento de la Mirada Interior facilita el desplazamiento de la consciencia en coordinación con la respiración. Por ejemplo, con la Mirada Interior elevada desplazando hacia arriba la consciencia, se puede observar una inspiración y dirigida hacia abajo, se puede observar una expiración. También puede facilitar las suspensiones respiratorias.

Otro beneficio es el refinamiento de la sensibilidad, lógico por otro lado porque para ello precisamos de un cierto nivel de vigilancia.

Espero haber despertado vuestra curiosidad.

Translate »
A %d blogueros les gusta esto: