MK – Un paso adelante

Con este Mikrokode ya casi cerramos la serie. Ahora que nos hemos ubicado y mirado a nuestro interior, podemos dar un paso adelante.

No importa mucho hacia dónde: norte, sur, este, oeste.

Yo antes creía que mientras mejor y más definidas tenía mis metas, más fácil llegaría a ellas. Por lo que me empeñaba en visualizar escenarios de felicidad, situados en un futuro hipotético en el cual todos mis sueños se cumplían. Con todo lujo de detalles: colores, sensaciones, personas a mi alrededor,…, todos los ingredientes para la puesta en escena. Visualizaciones positivas que marcaban el rumbo al consciente y al subconsciente. Vividas de forma intensa, acompañadas de emociones que, en teoría, nos disponían para el éxito. De forma que, con nuestro empeño y el piloto automático trabajando para nosotros, podíamos llegar a destino.

Organizado de esta forma, lo que puede llegar a ocurrir y de hecho ocurría, es que cuando no se consigue plenamente el objetivo, se genera frustración. Cuando no se cumplen las expectativas, se genera frustración.

Lo que hago ahora no es muy diferente. En lugar de un objetivo tengo varios-muchos de forma simultánea,  que cubren todos los aspectos de mi vida. Es algo menos preciso, más borroso, en un lugar de a un punto voy hacia una zona, en lugar de a una calle a una ciudad.

 

Los mandos

Dar un paso adelante a veces es algo meditado a veces es algo puramente intuitivo.  Donde nos sorprendemos a nosotros mismos diciendo las cosas y actuando con determinación. En un estado gratificante de inspiración, cocktail de sensaciones.

Cuando damos un paso adelante tomamos el mando de la nave desconectando el piloto automático. Preparados para la zona de turbulencias que sin duda se nos avecina. Porque es así como suele ser, cualquier paso adelante conlleva una zona de turbulencias de la que siempre, siempre, siempre, salimos más fuertes, más altos, más guapos.

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