TEC – Las mediciones (wearables) no son inocuas

Después de leer el otro día este este artículo que hablaba de las pulseras de actividad, relojes inteligentes y demás dispositivos “wearables“, me gustaría aportar una experiencia personal y así de paso enriquecer la sección de Tecnología que tengo poco abandonada.

Vaya por delante que soy un defensor de la tecnología y partidario del uso de los dispositivos medidores. Ya sea de variables físicas como la frecuencia cardíaca, las ondas cerebrales, etc… como de sus derivadas emocionales y segundas derivadas espirituales. Ya he dado mi opinión sobre estas cuestiones en de la sección Tecnología de este sitio web.

Las mediciones son datos/herramientas que nos pueden ayudar a tomar referencias. Si queremos trabajar sobre algo tan interpretable como el relax, pienso que es bueno tener alguna información comparable sobre el punto en que nos encontramos y sobre la manera en que avanzamos. Con el tiempo y una progresión normal, las mediciones debieran ser reemplazadas por la auto conciencia. De la misma forma que en el Yoga de la Energía se dice que las técnicas son las muletas que nos llevan al Ambiente, las mediciones pueden ayudarnos de la misma manera, como muletas en las que apoyarnos hasta poder caminar sin ellas.

Un importante inconveniente es que las mediciones añaden “cacharros”: cables, ordenadores, smartphones, etc… que nos pueden distraer más que ayudar. Pienso que para mucha gente puede ser así. Además hay que leerse las instrucciones de uso e interpretar los datos resultantes. Que cada cual haga su balance y analice de forma personalizada su utilidad real.

Pero hoy quería hablar de otra cosa que “añaden” estos dispositivos, que son las señales de medida. Las señales que se emiten/reciben para realizar la medida. Estas señales pueden no ser inocuas, pueden afectarnos.

medidas inocuas

Hace un año me compré una pulsera de actividad que medía, entre otras cosas, la frecuencia cardíaca en continuo. Emitía una luz verde para (supongo) medir el caudal sanguíneo y así indirectamente la frecuencia cardíaca y sus variaciones. Al cabo de un tiempo de uso empecé a sentir una molestia indefinida en el interior del brazo hasta el hombro. Limpié la pulsera asiduamente para descartar cuestiones alérgicas, pero la molestia seguía y si me cambiaba la pulsera de muñeca, los síntomas pasaban al otro brazo. Después de consultar con el fabricante que dijo no tener constancia de nada similar, empecé a consultar foros hasta que encontré gente que había tenido los mismos problemas. Devolví la pulsera.

He probado pulseras/relojes de otros fabricantes y mi conclusión es que los dispositivos que emiten luz me afectan. Con gran disgusto por mi parte, siendo un geek como soy, he tenido que prescindir de todos estos juguetes y renunciar a las mediciones en continuo.

A día de hoy desconozco las causas de la molestia, no sé si es por electrosensibilidad y saturación electromagnética o simplemente por una entrenada sensibilidad a las energías sutiles. Tal y como hablaba en el último post, algunas personas pueden ser más sensibles a estas energías sutiles, y si la luz cura (cromoterapia), también la puede liar.

En el artículo también se hablaba del “big data”, los intereses comerciales y otros riesgos tipo Gran Hermano a los que la tecnología nos aboca. Pero esta cuestión ya quedará para otro post, quizás.

Etiquetado con: ,

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.